El Desnudo en la Fotografía

Desde sus inicios la fotografía estuvo estrechamente relacionada con la pintura, y muchos artistas empezaron a inspirarse en fotografías para elaborar sus obras: así, Eugène Delacroix llegó a confesar en su Diario que habían tenido mucha utilidad para su obra unas fotografías de desnudos masculinos realizadas por Jules-Claude Ziegler. El pintor romántico se basaba muchas veces en fotos para estudiar los detalles de las obras que iba a realizar, afirmando que «luces y sombras cobran su verdadero sentido, y dan el grado exacto de firmeza y de blandura». 

En el impresionismo, numerosos artistas se basaron igualmente en la fotografía, como Edgar Degas, Camille Pissarro o Pierre-Auguste Renoir. Alfons Mucha, uno de los mejores diseñadores e ilustradores del modernismo, dedicado especialmente al cartelismo y las artes gráficas, se basó a menudo en la fotografía para muchas de sus composiciones, empleando una enorme cámara de fuelle, con la que obtenía imágenes que le servían para sus realizaciones artísticas.161 De forma recíproca, y en busca de una mayor artisticidad que otorgase categoría a sus obras, en la segunda mitad del siglo XIX muchos fotógrafos se basaron en técnicas artísticas para realizar muchas de sus composiciones, otorgando un cierto aire pictórico a sus obras, donde la composición y el juego de luces y sombras están inspirados en los grandes genios de la pintura. Por ello, esta corriente fue denominada fotografía academicista, con representantes como André Adolphe Eugène Disdéri, Émile Bayard, Eugène Durieu y Gaspard-Félix Tournachon. Uno de los primeros fotógrafos en dedicarse con asiduidad al desnudo fue Félix-Jacques Moulin, quien en 1849 abrió una tienda en el barrio parisino de Montmartre y empezó a producir daguerrotipos de jóvenes señoritas en diversas poses. Sin embargo, en 1851 su trabajo fue confiscado, y fue sentenciado a un mes de prisión por el carácter «obsceno» de sus obras. 

 Otro pionero del desnudo fotográfico fue Oscar Gustav Rejlander, que en 1857 realizó un trabajo alegórico titulado Los dos caminos de la vida, cuyo objetivo es ofrecer un mensaje moral al mostrar el mal a la izquierda y el bien a la derecha, de forma más luminosa y donde se hallan la virtud, el trabajo y las buenas costumbres; sin embargo, dado que la imagen muestra una parcial desnudez provocó un escándalo social, siendo acusado de emplear prostitutas como modelos. Mujer bajando una escalera (1887), de Eadweard Muybridge. Otro terreno de representación desnudista fue el de la experimentación científica, siendo de relevancia los estudios de Eadweard Muybridge sobre el movimiento humano, a partir de una técnica denominada cronofotografía, que permitía captar el movimiento mediante sucesivas tomas instantáneas, experimentos que sirvieron de base para el posterior descubrimiento del cinematógrafo. Muybridge se dedicó a registrar los movimientos de los seres humanos y de los animales del zoológico de Filadelfia, publicando sus resultados en 1887 en el libro Locomoción animal, que incluye desnudos como Dos hombres desnudos luchando y Mujer bajando una escalera. Entre finales del siglo XIX y el inicio de la Primera Guerra Mundial se desarrolló el pictorialismo (del inglés picture, «imagen»), movimiento que pretendía reivindicar la fotografía como un medio artístico que requería de unas capacidades especiales —con especial énfasis en los valores intrínsecos de la fotografía como arte de pleno derecho—, alejándola del amateurismo. Estos artistas se distancian de la realidad para que sus tomas sean imágenes compositivas y no una mera reproducción del entorno físico, motivo por el cual buscan deliberadamente el desenfoque o efecto flou, con una fuerte influencia del impresionismo. Algunos fotógrafos de esta corriente realizaron desnudos de indudable artisticidad, con lo que el desnudo fotográfico empezó a ser considerado un arte apartado de la simple pornografía, destacando Robert Demachy, muy conocido por las manipulaciones de sus obras proporcionándoles un acabado similar a las pinturas, y Alfred Stieglitz, primero en explorar la cualidad estética del estudio de fragmentos aislados del cuerpo humano. 

 Los fotógrafos pictorialistas fueron los primeros que consiguieron introducir el desnudo fotográfico en exposiciones y eventos artísticos de importancia. A principios del siglo XX, y en paralelo a las vanguardias artísticas, la fotografía pasó a ser un medio de innovación y experimentación artística, con nuevas técnicas y procedimientos como el fotomontaje. Uno de estos pioneros fue Man Ray, impulsor del dadaísmo y el surrealismo en Estados Unidos, que llegó a hacer fotografías sin cámara, poniendo objetos sobre la película y exponiéndolos unos segundos a la luz, creando imágenes ambiguas entre la figuración y la abstracción. Un ejemplo de esta experimentación con la luz es Belleza ultravioleta (1931). Una de sus obras más famosas es Le Violon d’Ingres (1924), donde retrató a su modelo y amante Kiki de Montparnasse en la postura de la célebre pintura La bañista de Valpinçon de Jean Auguste Dominique Ingres, pero sobreponiendo sobre la espalda desnuda de la modelo las efes de un violonchelo. En relación con el expresionismo destacó el checo František Drtikol, especializado en el desnudo y el retrato. Influido por el romanticismo y el simbolismo, fue evolucionando hacia una mayor preocupación por el espacio y las posibilidades arquitectónicas de la luz. Emmanuel Sougez defendió los principios de la Nueva Objetividad, considerando la fotografía como un arte autónomo. Sus primeras fotografías tenían como tema principal la naturaleza muerta y el desnudo, empleando una estética austera y puramente fotográfica. Desnudo masculino recreando La Creación de Adán de Miguel Ángel (1870), de Gaudenzio Marconi. El desnudo masculino en la fotografía no ha sido tan habitual como el femenino, pero ha tenido una producción constante durante toda la historia de la fotografía, especialmente en relación al arte homoerótico. El desnudo masculino no tenía en principio tanta aceptación como el femenino, considerado el paradigma de la belleza por la sociedad decimonónica, con una visión aún fuertemente machista de los roles sexuales, donde la posible sensibilidad hacia temas eróticos por parte de la mujer no era considerada. 

Uno de los pioneros fue Gaudenzio Marconi, que retrató hombres desnudos en poses imitadas de las grandes obras de arte, como La Creación de Adán de Miguel Ángel (1870) o La edad de bronce de Rodin (1877). Eugène Durieu también realizó fotografías con la intención de servir de modelos para los artistas, al estilo de las academias dibujadas. Otro tipo de fotografías eran las que tenían fines científicos, como los estudios de movimiento de Eadweard Muybridge, o los estudio etnológicos y del ámbito deportivo. Poco a poco estas fotografías fueron adquiriendo mayor artisticidad, y empezaron a aceptarse como productos estéticos, como se percibe en la publicación Le Nu esthétique (1902), de Émile Bayard. Entre finales del siglo XIX y principios del XX se desarrolló el desnudo masculino concebido plenamente como imágenes evocadoras de la belleza masculina, desarrollado por fotógrafos como Wilhelm von Gloeden, Wilhelm von Plüschow, Fred Holland Day, Vincenzo Galdi, etc. Tras la Primera Guerra Mundial comenzó el culto al cuerpo, poniéndose de moda el nudismo y la cultura física, los cuerpos musculosos y varoniles frente al efébico modelo de la fotografía artística anterior. Uno de los fotógrafos que mejor retrataron esta estética fue Kurt Reichert. Esta tendencia se acentuó tras la segunda contienda mundial, donde el culturismo puso de moda un cuerpo excesivamente musculado, que recibió el apodo beefcake («pastel de carne»), representado por fotógrafos como Bob Mizer y Bruce Bellas. Posteriormente, el desnudo masculino ha ido cobrando con el tiempo el mismo nivel de artisticidad y aceptación social que el femenino, al tiempo que ha ido adquiriendo cada vez mayor explicitud —como en el terreno de la erección, hasta entonces un tema tabú—, siendo practicado por fotógrafos del nivel de George Platt Lynes, Carl Van Vechten, Herbert List, Bruce Weber, Roy Blakey, etc. 

Uno de los más famosos y controvertidos ha sido Robert Mapplethorpe, dedicado especialmente al desnudo de hombres afroamericanos, con una obra de fuertes connotaciones sadomasoquistas. En la actualidad, el desnudo artístico es plenamente aceptado en la sociedad occidental, y es frecuente su presencia en medios de comunicación, revistas y publicidad, con tres modalidades principales: el desnudo abstracto, el desnudo erótico y el desnudo deportivo; y tres sectores principales de aplicación: el desnudo puramente artístico, el desnudo publicitario y el desnudo editorial.4 Uno de los más afamados fotógrafos de la segunda mitad del siglo XX ha sido Helmut Newton, creador de un estilo propio, lleno de glamour y seducción, con bellas mujeres en ambientes lujosos, y una cierta tendencia hacia el fetichismo. Sus modelos suelen ser de complexión atlética, pero elegantes y sofisticadas, como se vio en su serie de Big nudes («grandes desnudos») de los años 1980.165 Entre los años 1970 y 1980 destacó la obra de David Hamilton, arquitecto y decorador —fue director artístico de las revistas Elle y Queen— antes de iniciarse en la fotografía de forma amateur. En 1962 adquirió su primera cámara, una Minolta con objetivo de 50 mm, con la que desarrolló un estilo de fotografías de tono luminoso, algo desenfocadas, con colores suaves y un grano grueso —técnica que pasó a denominarse «atmósfera hamiltoniana»—, con una estética algo naïf, y preferencia por las tomas al aire libre, con especial predilección por los ambientes mediterráneos de la Costa Azul francesa. Sin embargo, su obra ha estado empañada por retratar en numerosas ocasiones a jóvenes adolescentes, presentadas en poses naturales y algo ingenuas. Director de cine además de fotógrafo, ha realizado películas como Bilitis (1977), Laura (1979) y Tiernas primas (1980). 

Otros fotógrafos destacados de estos últimos años han sido: Peter Lindbergh, considerado como uno de los mejores fotógrafos de moda del mundo, uno de los creadores del fenómeno top model de la década de 1990; Herb Ritts, fotógrafo de modas especializado en fotos en blanco y negro y retratos de estilo similar a las escultura de la Grecia clásica; Jiří Růžek, especialista en desnudo artístico y glamour, con una sutil y delicada sensualidad cargada de erotismo; Helena Almeida, pintora y fotógrafa que incorpora pigmentos y materiales propios de las artes plásticas en sus obras, que suelen ser autorretratos; Nobuyoshi Araki, interesado por el sexo y la muerte, con una controvertida obra de fuerte naturaleza sadomasoquista; Narcis Virgiliu, con una obra de un cierto tono surrealista y abstraizante, con referencias a temas mitológicos —como los mitos de Sísifo y Pigmalión— o a la relación entre la vida y la naturaleza; Wacław Wantuch, autor de desnudos semejantes a esculturas, con un especial cuidado en la iluminación y buscando ángulos espectaculares; Misha Gordin, pionero del desnudo conceptual, con sorprendentes imágenes elaboradas en un cuarto oscuro tradicional con la técnica de enmascaramiento.

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